Nos enseñan: San Pedro y San Pablo

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¿Qué podemos aprender hoy de San Pedro y San Pablo?

Dos hombres de corazón inquieto, entregados completamente a continuar con la misión de Jesús son para nosotros grandes ejemplos de seguimiento auténtico, servicio y santidad. Dos trabajadores, pecadores, buscadores, elegidos, misioneros, discípulos de profunda relación con Jesús que los convierte por un lado en Roca de la Iglesia y en el Apóstol de los gentiles.

Podemos aprender mucho de ellos:

San Pedro fue llamado por Jesús, y dejándolo todo por seguir al Maestro, se convirtió en pescador de hombres.

Creo que nos pasaría igual si respondemos a la invitación inquietante de Jesús, Él pasaría a ser nuestro MAESTRO de vida. Es solo tener el corazón abierto y dispuesto como el de Simón (Cefas). No importa si somos de perfil duro, o cabezones, o no entendemos mucho, incluso no importa si hemos fallado o le hemos negado, ya ves cómo era Pedro,  y a pesar de todo, Jesús confió plenamente en él.

San Pablo pasó de perseguidor a seguidor. ¿Qué increíble no? Pues sí, así es Dios. San Pablo renunció a su propia vida para anunciar, sin miedo la Vida de Cristo. Pablo no entiende mucho ese encuentro fundamental con Dios de camino a Damasco, pero confía y transforma su vida.

Nos enseña que cuando dejamos que Dios toque nuestro corazón nuestra vida cambia, todo tiene sentido desde Él. Y sin miedo ni vergüenza hablamos del Señor y de su obra maravillosa que se refleja en nuestras acciones diarias. Qué lindo poder decir como san Pablo: Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi (Gal 2,20).

Pedro y Pablo a pesar de cómo eran, lucharon por la santidad y lo consiguieron. Cuando dejamos que Dios actué en nuestra vida, no importa si la vasija tiene que quebrarse, pues estamos en las manos del Alfarero que transforma la vida completamente.

Dios es misericordioso y nos ama hasta el extremo, no se fija en nuestros defectos, solamente se enfoca en el corazón arrepentido y dispuesto para dejarse amar.

La vida y el proceso de santidad de estos dos hombres que murieron por Jesucristo, la podemos definir con la frase de san Agustín: Dios no llama a los buenos, mas, hace buenos a los que Él llama.

San Pedro y san Pablo Rueguen por nosotros.

Feliz Fiesta. Muchas felicidades al papa Francisco y todos los Cristianos.

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