Lucas: La Misi贸n empieza en el Interior, en la misericordia.

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Cuando pasan los a帽os, los recuerdos, las memorias e incluso las personas, nuestra interioridad muchas veces se convierte como en ese cuarto de la casa 馃彔, en el que acumulamos las cosas, los muebles, libros 馃摎 y muchos otros objetos. Sabemos que son valiosos pero no sabemos muy bien c贸mo acomodarlos. Se llega a un momento donde es necesario poner todo en orden 馃. La tarea no es sencilla, es tit谩nica, pero al mismo tiempo profundamente satisfactoria. No es solo una necesidad de orden, sino una m谩s profunda de volver a redescubrir un tesoro tan valioso, tan 煤nico y preciado que solo entrando 馃 de lleno podremos rescatarlo.

El evangelista Lucas escribi贸 su evangelio precisamente por esa raz贸n (Lc 1,1-4):  poner por orden todas las cosas para poder reencontrar un misterio hermoso. 驴Y qu茅 descubriremos? Much铆simas cosas鈥 pero sobre todo una especial relaci贸n que Lucas encontr贸 entre dos de las caracter铆sticas m谩s importantes en su evangelio: la misi贸n y la misericordia. 

La verdadera misi贸n cristiana requiere que quien sale a predicar, lo haga totalmente consciente de que de una u otra manera, no solo lleva un mensaje sino una persona.

La misi贸n, consiste en sabernos enviados por Dios, para el anuncio de su Reino. Lo que importa no es solo el mensaje, sino transmitir en ese mensaje la autoridad, presencia y salvaci贸n de quien env铆a. 馃幆La verdadera misi贸n cristiana requiere que quien sale a predicar, lo haga totalmente consciente de que de una u otra manera, no solo lleva un mensaje sino una persona. Y algo, que tambi茅n es muy propio de Lucas, el m茅dico griego: que este mensaje de salvaci贸n es universal, es para todos, no excluye a nadie (24,47)

La misericordia es uno de los elementos centrales en el evangelio de Lucas, los grandes relatos sobre la misericordia, los mejores y m谩s claros ejemplos que Jes煤s mostr贸 est谩n all铆. Todos nos hemos cuestionado si actuar铆amos igual que el Buen Samaritano (10,30-37), o nos hemos conmovido con Zaqueo (19,7), hasta incluso admirado con aqu茅l Jes煤s que pidi贸 perd贸n por las acciones de sus verdugos.  Y s铆, todos los que hemos buscado el amor de Dios y experimentado su misericordia馃ズ en alg煤n momento hemos sido el hijo menor de la par谩bola del Padre misericordioso, y hemos querido volver a casa. O quiz谩, nos hemos identificado m谩s con ese hermano mayor que a煤n estando dentro de la casa del Padre igual se perdi贸. 

馃幆El hijo menor, nunca olvid贸 que era 鈥渉ijo鈥, por eso vuelve a煤n si es como un 鈥渟iervo鈥; el hijo mayor por el contrario, siempre se sinti贸 鈥渟iervo鈥 y olvid贸 que ante todo era hijo. Nunca abandon贸 al Padre, pero no por fidelidad, sino por sumisi贸n. Por eso el Padre en un recordatorio tan duro como tierno le recuerda: 鈥淭u siempre est谩s conmigo, y todo lo m铆o es tuyo鈥鈥 (15,31).

Si en algo se esfuerza Lucas en su evangelio es en recordarnos que Dios es un Padre misericordioso 鉂わ笍, que ama profundamente incluso a quienes no se sienten dignos de esa misericordia. Por eso misi贸n y misericordia son dos palabras claves del Evangelio de Lucas, no por nada fue m茅dico. En su coraz贸n de disc铆pulo ya estaba inscrito que para poder experimentar la misericordia, el cristiano debe llevarla a todos sin excepci贸n, debe compartirla, comunicarla y testimoniarla. Por eso su mensaje, lleva consigo la presencia de ese tesoro enterrado en el campo, o en ese cuarto de desorden que todos tenemos. La misi贸n comienza desde el interior, cuando entramos en nosotros mismos a comenzar a poner orden en esa habitaci贸n para poder encontrar esos dos tesoros que Lucas nos recuerda en su evangelio: La misi贸n es llevar a todos el rostro de la salvaci贸n, Jes煤s de Nazaret.