
Lectio Divina Ascensión del Señor: Yo estoy con ustedes | Inquietar
14 mayo, 2026Domingo de Pentecostés · Juan 20, 19-23
Reciban el Espíritu Santo
El aliento del Resucitado
Te compartimos la Lectio Divina del Domingo de Pentecostés, ciclo A, sobre el evangelio de Juan 20, 19-23: «Reciban el Espíritu Santo». Una oración guiada en cinco pasos —Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio y Comunicatio— al estilo agustiniano recoleto, para rezar a solas o en comunidad.
Invocación
Ven, Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa
que cree en Cristo
para hacerse ciudadano
de la ciudad de Dios.
Ven Espíritu Santo,
haz que recibamos
las mociones de Dios,
pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.
— San Agustín (en. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)
Texto Bíblico
Juan 20, 19-23
Domingo de Pentecostés
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo».
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar».
Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús
Lectio
Lo que dice el texto
San Agustín · Sermón 378
Grata es para Dios esta solemnidad, en la que la piedad recobra vigor y el amor, ardor, como efecto de la presencia del Espíritu Santo, según enseña el Apóstol al decir: «El amor de Dios ha sido difundido en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que se nos ha dado»… Él es fiel a la hora de prometer y bondadoso a la hora de dar. Lo que prometió estando en la tierra, lo envió después de ascendido al cielo. Tenemos una prenda de la vida eterna futura y del reino de los cielos. Si no nos defraudó en esta primera promesa, ¿va a defraudarnos en lo que esperamos para el futuro?
Si reconocemos ser forasteros, no cabe duda de que sentimos hambre y sed. Quien es forastero y tiene conciencia de ello, desea la patria, y, mientras dura ese deseo, la condición de forastero le resulta molesta. Si ama ser forastero, olvida la patria y no quiere regresar a ella. Nuestra patria no es tal que podamos anteponerle alguna otra cosa. A veces, los hombres se hacen ricos mientras son forasteros.
Quienes sufrían necesidad en su patria, se hacen ricos fuera de ella y no quieren regresar. Nosotros hemos nacido como forasteros lejos de nuestro Señor, desde el momento en que inspiró el aliento de vida al primer hombre. Nuestra patria está en el cielo, donde los ciudadanos son los ángeles. Desde nuestra patria nos han llegado cartas invitándonos a regresar, cartas que se leen a diario en las comunidades cristianas. Que os resulte despreciable el mundo, amad al autor del mundo.
Santo Tomás de Villanueva
El fuego produce, entre otros, cuatro efectos principales: endurece, purifica, inflama e ilumina.
Los cuatro los produjo el Espíritu Santo, de forma visible, en los apóstoles:
los endureció haciéndolos fuertes para soportar los trabajos y el martirio;
purificó sus almas desprendiéndolas de los amores terrenales;
los inflamó en el amor a las cosas del cielo;
los iluminó para que entendieran las Escrituras y los misterios de Dios.
Comentario
Enviados por el amor, encendidos por el Espíritu
En el centro del texto encontramos palabras clave: la paz que trae el Resucitado, su presencia, su Espíritu y su misión. Todo esto lo da a los discípulos que, poco después de su muerte, en la mañana de la resurrección, están arrinconados por el miedo, a puertas cerradas, con su corazón escondido por la incertidumbre.
De una manera muy interesante, los discípulos creen que todo ha fracasado, por eso se esconden del mundo; necesitan algo que los impulse y les haga entender.
Jesús se aparece en medio de ellos, sin anunciarse, sin hacer ruido: solo se deja ver como Él lo desea. Y con Él nos trae su paz, no como la del mundo —que es pasajera y hasta ficticia—. Su paz es su presencia en medio de nuestra realidad tan cambiante, ruidosa, conflictiva y dolorosa.
La segunda paz de Jesús es hacia afuera: llevar su paz al mundo entero, esa verdadera paz que es su mensaje, llevar en nuestro corazón su presencia y donarla con nuestra propia vida. Somos enviados de Jesús a construir la reconciliación.
La experiencia del Resucitado no termina en consuelo personal: se convierte en misión. Jesús envía con la fuerza del Espíritu Santo, su misma presencia divina entre nosotros.
Tenemos un corazón que está flechado en el amor que arde de pasión de Dios.
Meditatio
Lo que me dice el texto
«Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes. Dicho esto, les mostró las manos y el costado».
Jesús llega sin reproches, solamente con lo profundamente necesario: llega con su paz. Nos muestra sus heridas ya sanadas, su muestra de amor. Su paz no ignora el sufrimiento, sino que lo asume y lo vence.
El Resucitado nos enseña que Dios puede transformar nuestras heridas en lugares de encuentro, misericordia y esperanza.
¿Permito que Cristo entre en mis «puertas cerradas»?
«Sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo».
Es un gesto íntimo y lleno de vida. Nos recuerda el aliento creador de Dios en el Génesis, y ahora Jesús lo realiza en esta nueva creación por el Espíritu.
Recibir el Espíritu es dejar que Dios habite en nosotros, cambie nuestra manera de pensar, amar y actuar.
¿Qué áreas de mi vida necesitan un «nuevo soplo» del Espíritu?
Oración
Lo que le digo a Dios
Oh Dios,
eterna es tu verdad,
eterno es tu amor,
verdadero es tu amor,
verdadera es tu eternidad,
amable es tu eternidad,
y amable es tu verdad.
— San Agustín (De Trin. 4, Proem. 1)
Contemplatio
Haz que me acuerde de Ti, Señor
En el silencio
permanecemos en Su presencia
… e imaginamos
Una habitación a puertas cerradas.
Hay miedo, susurros, silencio…
Tan solo, en un momento…
Jesús se aparece en medio de todos.
«La paz esté con ustedes».
Jesús nos mira con el cariño de siempre.
Sopla sobre nosotros:
es el aliento de vida nueva.
Deja que el Espíritu de Dios habite en tu corazón.
Contemplar es fijar la mirada en nuestro interior, ahí donde habita Dios.
Comunicatio
En comunidad
En Él todos somos uno
El Espíritu reúne interiormente y envía comunitariamente.
«Hoy quiero llevar paz a…»
una persona, una situación, una comunidad.
Decide hoy un gesto concreto…
de reconciliación, escucha o comunión.
Inquietos salimos;
en Ti caminamos;
juntos te seguimos.
Oración
Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.
Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente
se encuentre contigo,
único y verdadero amor.
Que todo sea
para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón
dirigidos hacia Ti,
Dios nuestro.
Amén.
Oración
Por las Vocaciones
Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.
Que se levanten y vivan unidos en Ti.
Prepara sus corazones con tu Palabra,
de modo que se dispongan
a evangelizar a los pobres
y a cuidar de tu mies abundante.
Señor, que todos los llamados
a la vida agustino recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.
Amén.
PredicAR · Agustinos Recoletos

