
Lectio Divina 13º Domingo Ordinario: La cruz que libera
26 junio, 202614º Domingo del Tiempo Ordinario · Mateo 11, 25-30
Vengan a mí y les daré alivio
Mi yugo es suave
Te compartimos la Lectio Divina del 14º Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, sobre el evangelio de Mateo 11, 25-30: «Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio». Una oración guiada en cinco pasos —Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio y Comunicatio— al estilo agustiniano recoleto, para rezar a solas o en comunidad.
Invocación
Ven, Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa
que cree en Cristo
para hacerse ciudadano
de la ciudad de Dios.
Ven Espíritu Santo,
haz que recibamos
las mociones de Dios,
pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.
— San Agustín (en. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)
Texto Bíblico
Mateo 11, 25-30
14º Domingo del Tiempo Ordinario
En aquel tiempo, Jesús exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera».
Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús
Lectio
Lo que dice el texto
San Agustín · Sermón 96, 1
Duro y pesado parece el precepto del Señor según el cual quien quiera seguirle ha de negarse a sí mismo. Pero no es duro ni pesado lo que manda el que ayuda a hacer lo que manda… La caridad convierte en suave lo que los preceptos tienen de duro. Sabemos qué grandes cosas hace el amor.
Con frecuencia este amor es reprobable y lascivo: ¡cuántas calamidades han sufrido los hombres, por cuántas deshonras han tenido que pasar y tolerar para llegar al objeto de su amor! Es igual que se trate de un amante del dinero, es decir, de un avaro; o de un amante de cargos públicos, es decir, de un ambicioso; o de un amante de los cuerpos hermosos, es decir, de un lascivo. Pero ¿quién puede enumerar todos los amores? Consideren, sin embargo, cuánto se fatigan todos los amantes y, no obstante, no sienten la fatiga; y más fatigas asumen cuando alguien les impide sufrir esas mismas fatigas.
Si, pues, la mayor parte de los hombres son como son sus amores, de ninguna otra cosa debe uno preocuparse en la vida sino de elegir lo que ha de amar. ¿De qué te extrañas de que el que ama a Cristo y quiere seguirlo, por fuerza del mismo amor se niegue a sí mismo? Pues si, amándose a sí mismo, el hombre se pierde, negándose a sí mismo, se reencuentra al instante.
Santo Tomás de Villanueva
«Aprendan de mí», nos dice. Oigamos, hermanos, la lección que debemos aprender de tan excelente maestro. Aprendamos, no el poder de la majestad ni la fuerza de la divinidad, sino la mansedumbre y la humildad.
Comentario
La sencillez del corazón del Hijo
Un niño depende de sus padres. Ellos lo mantienen con vida, lo cuidan y le enseñan. En gran medida, su existencia depende de ellos. Esa es la misma relación que Jesús vive con su Padre y el tipo de relación que todo cristiano está llamado a imitar.
A lo largo de la vida, como consecuencia del pecado, nos aferramos a diversos yugos: el del éxito, el reconocimiento, el poder, la apariencia o el rendimiento, que prometen libertad. Sin embargo, lo único que producen es ansiedad e insatisfacción.
Jesús propone un camino distinto. No elimina la exigencia del seguimiento, pues este implica renuncia, conversión y cruz. La diferencia es que este yugo nace del amor del Hijo al Padre. No esclaviza, sino que libera. Por eso, aunque sigue siendo un yugo, es ligero: quien toma la cruz no la carga solo, sino acompañado por Cristo y sostenido por la comunidad.
Los sencillos, los pequeños a los que Jesús se refiere al inicio del Evangelio son aquellos que viven una auténtica relación filial con el Padre, sin importar su edad, posición social o nivel intelectual. Son quienes, como hijos pequeños, reconocen cuánto dependen del amor de Dios para recorrer el camino de la cruz.
El Evangelio nos invita a hacer un examen de interioridad y a contemplar cómo está nuestro corazón. No se trata de caer en infantilismos, sino de cultivar la sencillez de corazón: reconocernos hijos de un Padre infinitamente amoroso que cuida siempre de nosotros.
Meditatio
Lo que me dice el texto
«¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla!».
La soberbia intelectual, el mirar por encima del hombro a los demás, el sentirse superior… son síntomas de un corazón herido que poco, o nada, sabe de Dios, aunque pretenda conocerlo. El corazón del hijo ha de estar disponible, humilde y atento al Padre. La verdad se acoge como un niño recibe un regalo: con gratitud, confianza y sencillez; no como una conquista.
¿Qué orgullo, seguridad o autosuficiencia me impide escuchar verdaderamente a Dios?
«Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso».
El descanso que Jesús promete no consiste en la ausencia de dificultades. Su yugo es aprender de Él, permanecer unidos a Él y dejar que su mansedumbre y humildad transformen nuestro corazón. No elimina las cargas de la vida: las convierte en un camino de comunión y en una oportunidad para amar y servir. Descansar es vivir en la certeza de que nunca caminamos solos.
¿Dónde busco mi descanso: en Dios o en las seguridades pasajeras del mundo?
Testimonio
Las vidas inquietas por Dios
El regreso a la comunidad
A inicios del año 2020, con la llegada de la pandemia, me alejé de la parroquia y dejé de perseverar en mi comunidad. Recién había recibido el sacramento de la Confirmación y estaba dando mis primeros pasos en la vida parroquial; tenía muchas ganas de seguir creciendo en la fe y de servir a Dios, pero todo ese proceso quedó en pausa.
A finales del año 2021 surgió la oportunidad de apoyar en las ceremonias de Primera Comunión y Confirmación, para lo cual acepté gustosa la invitación sin imaginar que, a través de ese pequeño servicio, Dios me estaba llamando nuevamente; y poco a poco fui reencontrándome con Él y redescubriendo la alegría de pertenecer a una comunidad.
Al año siguiente inicié mi camino de servicio como catequista y, desde entonces, he permanecido perseverando en mi comunidad Santa Rita de Casia. Este tiempo me ha permitido fortalecer mi fe, aprender a confiar más en Dios y comprender que servir no es solo realizar una tarea, sino dejar que Él transforme primero nuestro corazón para luego compartir su amor con los demás.
Hoy doy gracias al Señor porque aquello que parecía una simple invitación terminó siendo el medio por el cual regresé a su lado. Él me ha enseñado que, cuando respondemos con un corazón sencillo, confiamos en su voluntad y nos ponemos a su servicio, siempre nos guía por el camino que tiene preparado para nosotros.
Silvana Fernández
JAR Santa Rita de Casia · Chiclayo
Oración
Lo que le digo a Dios
Escucha a Cristo que te dice:
«Vengan a Mí los que están cansados».
No acabarás con tu cansancio huyendo.
¿Prefieres, acaso, huir de Él,
en vez de refugiarte en Él?
Si decides lo primero,
búscate antes un lugar donde huir,
y después huye.
Te llamo, oh Dios.
Si, por el contrario,
no puedes huir de Él,
porque está presente donde quiera que vayas,
entonces, corre y refúgiate en Dios.
Sí, refúgiate en Él.
— San Agustín (Serm. 69, 3.4)
Contemplatio
Haz que me acuerde de Ti, Señor
En el silencio
permanecemos en Su presencia
… e imaginamos
Escuchamos:
«Ven a mí, que estás cansado y agobiado».
Llevas en tu corazón cosas que pesan:
preocupaciones, cansancios, heridas, incertidumbres…
Le entregas todo aquello.
Recibes su yugo:
es ligero, suave,
te ayuda a caminar mejor.
Permanece en su presencia.
El camino es el mismo,
se vive diferente.
Te permite descansar en Él.
Contemplar es fijar la mirada en nuestro interior, ahí donde habita Dios.
Comunicatio
En comunidad
En Él todos somos uno
El amor recibido interiormente se vuelve comunión y misericordia.
«Jesús me invita a tener un corazón…»
transformado, sencillo, entregado, humilde, sanado.
«Hoy deseo entregar al Señor el peso de…»
mis pretensiones, orgullos, heridas, resentimientos.
Inquietos salimos;
en Ti caminamos;
juntos te seguimos.
Oración
Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.
Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente
se encuentre contigo,
único y verdadero amor.
Que todo sea
para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón
dirigidos hacia Ti,
Dios nuestro.
Amén.
Oración
Por las Vocaciones
Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.
Que se levanten y vivan unidos en Ti.
Prepara sus corazones con tu Palabra,
de modo que se dispongan
a evangelizar a los pobres
y a cuidar de tu mies abundante.
Señor, que todos los llamados
a la vida agustino recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.
Amén.
PredicAR · Agustinos Recoletos

