
Lectio Divina 5º Domingo de Pascua: Camino, Verdad y Vida
30 abril, 20266º Domingo de Pascua · Juan 14, 15-21
No los dejaré solos
Promesa del Espíritu Santo
Te compartimos la Lectio Divina del 6º Domingo de Pascua, ciclo A, sobre el evangelio de Juan 14, 15-21: «No los dejaré desamparados». Una oración guiada en cinco pasos —Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio y Comunicatio— al estilo agustiniano recoleto, para rezar a solas o en comunidad.
Invocación
Ven, Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa
que cree en Cristo
para hacerse ciudadano
de la ciudad de Dios.
Ven Espíritu Santo,
haz que recibamos
las mociones de Dios,
pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.
— San Agustín (en. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)
Texto Bíblico
Juan 14, 15-21
Promesa del Espíritu Santo
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.
El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús
Lectio
Lo que dice el texto
San Agustín · Tratado sobre el Evangelio de san Juan 75, 2-3
El mundo, en verdad, vería con los ojos de la carne a quien se había hecho visible mediante la carne; en cambio, no veía a la Palabra que se escondía en la carne; veía a un hombre, no veía a Dios; veía el vestido, no veía al vestido. Pero, porque tras la resurrección tampoco quiso mostrar a los no suyos esa carne suya que mostró a los suyos para que no sólo la viesen, sino también la tocasen…
Con dos verbos, pues, de tiempo presente y futuro ha prometido elegante y brevemente dos resurrecciones, a saber: la suya, que va a suceder pronto, y la nuestra, que va a llegar en el final del mundo. Afirma: «Porque yo vivo y ustedes vivirán»: precisamente porque él vive, viviremos también nosotros.
Santo Tomás de Villanueva
En aquellos días era invencible la tristeza que embargaba a los apóstoles, que el Señor procuró calmar con una maravillosa plática. Como no había palabras para calmarlos, lo hizo con un hecho sorprendente. Aunque tapado y oculto bajo el velo sacramental, «me quedo con ustedes y seré su compañero ante los hombres».
Comentario
El Espíritu que enciende el fuego del amor
El ambiente del evangelio de este domingo es la última cena, donde hay incertidumbre. La forma de hablar de Jesús deja confundidos a los discípulos.
¿Pero qué quiere Jesús? Que permanezcan unidos, que no se aparten de sus palabras ni de su amor. Y para ello pide algo muy concreto: amarle guardando su mandato del amor, y con ello nos promete algo maravilloso: al Espíritu que es defensor, consolador, que será permanente y habitará en lo más íntimo de nosotros mismos.
El ambiente de despedida deja un sinsabor a abandono, como a hijos que se quedarán huérfanos. Quizás los discípulos, como nosotros, seguimos viendo todo con ojos del mundo, con una mentalidad cerrada a Dios. Es justamente el Espíritu prometido quien dará apertura a la fe.
Hay que dejar que habite en nosotros: con Él nuestra vida cambia. La fe se vuelve viva, el amor se vuelve concreto, la esperanza se vuelve firme.
El Espíritu prometido por Jesús se vuelve realidad en la Iglesia, en la comunidad creyente, cuando lo reconocemos como luz en la confusión, fuerza en nuestra debilidad y consuelo en la tristeza.
Meditatio
Lo que me dice el texto
«Yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad».
Donde surgen las dudas, el cansancio o la confusión, Él promete una presencia que no se va: el Espíritu de la Verdad. Es presencia siempre eficaz, que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde vamos.
Pero para escucharlo, es necesario hacer silencio, abrir el corazón, dejarse conducir.
¿Me dejo guiar por el Espíritu o por mis propios criterios?
«Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él».
No se habla de una manifestación espectacular, sino de una experiencia interna e íntima. Es una presencia en la vida cotidiana, en los pequeños detalles, en la paz del corazón. Es un amor que no es solo emoción: es fidelidad, decisión, camino. Amar a Cristo es vivir como Él vivió.
¿En qué momentos he sentido que Dios se me ha manifestado?
Oración
Lo que le digo a Dios
¿Qué es lo que pretendo?
¿Qué anhelo?
¿Qué deseo?
¿Por qué hablo tanto?
¿Por qué me siento en esta sede episcopal?
¿Por qué vivo?…
Hago todo esto,
porque quiero que vivamos unidos a Cristo.
Esta es mi única ambición,
este es mi honor,
esta es mi gloria,
esta es mi alegría,
este es mi tesoro…
Yo no quiero salvarme sin ustedes.
Serm. 17, 2
Contemplatio
Haz que me acuerde de Ti, Señor
En el silencio
permanecemos en Su presencia
… e imaginamos
«Si me aman…»
no es exigencia, es relación.
Amar es permanecer.
No estás solo.
Su presencia no desaparece,
se vuelve interior.
Te mira… te asegura:
«No los dejaré huérfanos».
Permanece ahí.
Contemplar es fijar la mirada en nuestro interior, ahí donde habita Dios.
Comunicatio
En comunidad
En Él todos somos uno
Quien reconoce la voz, aprende a caminar con otros.
Hoy quiero amar al Señor en…
un gesto concreto, sencillo.
Hoy recordaré que Él está conmigo cuando…
en un momento específico del día o de la semana.
Inquietos salimos;
en Ti caminamos;
juntos te seguimos.
Oración
Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.
Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente
se encuentre contigo,
único y verdadero amor.
Que todo sea
para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón
dirigidos hacia Ti,
Dios nuestro.
Amén.
Oración
Por las Vocaciones
Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.
Que se levanten y vivan unidos en Ti.
Prepara sus corazones con tu Palabra,
de modo que se dispongan
a evangelizar a los pobres
y a cuidar de tu mies abundante.
Señor, que todos los llamados
a la vida agustino recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.
Amén.
PredicAR · Agustinos Recoletos

