26º Domingo del Tiempo Ordinario · Mateo 21, 28-32
¿Cuál de los dos hizo la voluntad del Padre?
Cuando el sí se convierte en vida
Esta Lectio Divina del 26º Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, nos introduce en Mateo 21, 28-32: la parábola de los dos hijos. Uno promete obedecer y no va; el otro se niega, pero cambia de actitud y trabaja en la viña. A través de Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio y Communicatio acogemos la Palabra al estilo agustiniano recoleto, para orar personalmente o en comunidad.
Invocación
Ven, Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa que cree en Cristo
para hacerse ciudadana
de la ciudad de Dios.
Ven, Espíritu Santo;
haz que recibamos las mociones de Dios.
Pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.
— San Agustín (En. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)
Evangelio
Mateo 21, 28-32
26º Domingo del Tiempo Ordinario
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: “Hijo, ve a trabajar hoy en la viña”. Él le contestó: “Ya voy, señor”, pero no fue.
El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este respondió: “No quiero ir”, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». Ellos respondieron: «El segundo».
Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron. Ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Lectio
Lo que dice el texto
San Agustín · Santa virginidad 35, 35; 36, 36-37
Jesús nunca enseñó lo que él mismo no vivió. Por eso podemos aceptar con los ojos de la fe su invitación: «Vengan a mí y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón». En él están encerrados los tesoros de la sabiduría, y nos muestra que hacerse pequeño abre el camino de la paz.
Que lo escuchen quienes buscan la verdad y la misericordia. Que lo escuche quien está cansado, quien no se atreve a levantarse y el pecador que regresa desde lejos. El centurión, Zaqueo, la mujer pecadora, los publicanos y los enfermos encontraron en Cristo la posibilidad de una vida nueva. Cuando se vuelven hacia él, aprenden la mansedumbre y la humildad del corazón.
Santo Tomás de Villanueva
Algunos confían tanto en la misericordia de Dios que descuidan sus obras. Otros dan tanta importancia a sus obras que se olvidan de la gracia de Dios.
Comentario
La obediencia que regala la verdadera libertad
La libertad cristiana consiste en decir sí a Dios con la vida, incluso cuando la primera respuesta ha sido una negativa. El segundo hijo se resiste, pero permite que la llamada del padre transforme su decisión. Su cambio muestra que una respuesta equivocada no tiene por qué ser definitiva.
Los dos hijos nos representan. A veces pronunciamos palabras correctas mientras la pereza, el orgullo o los resentimientos nos mantienen lejos de la viña. Otras veces comenzamos diciendo que no, pero reconocemos la verdad y nos ponemos en camino. La palabra decisiva es conversión.
Conocer el bien, hablar de Dios o mantener una apariencia religiosa no basta. Jesús busca una coherencia que llegue a las decisiones cotidianas. La fe toma cuerpo cuando sirve, cuida y elige el bien por amor.
Los publicanos y las prostitutas acogieron la llamada de Juan porque sabían que necesitaban una vida nueva. Quienes se consideraban ya cerca de Dios no permitieron que la verdad los corrigiera. La distancia más peligrosa no siempre es moral; a veces nace de creer que ya no necesitamos convertirnos.
Obedecer al Padre no elimina nuestra libertad. La conduce hacia el bien que anhelamos. El sí cristiano no es una fórmula pronunciada una vez, sino una respuesta que se vuelve visible en la manera de vivir.
Meditatio
Lo que la Palabra me dice
Jesús formula una pregunta sencilla para confrontarnos con nuestras propias actitudes. Hacer la voluntad del Padre parece claro, pero el egoísmo, la soberbia y la falta de entrega pueden dejarnos inmóviles, aunque sepamos cuál es el camino.
¿Mi respuesta a Dios se queda en palabras o se convierte en entrega?
Quienes parecían más alejados acogieron el mensaje y se dejaron transformar. Reconocieron su necesidad de perdón y recibieron la gracia de comenzar de nuevo. La cercanía al Reino no depende de la apariencia, sino de abrir la vida a Cristo.
¿Me reconozco necesitado de la gracia o creo que ya estoy suficientemente cerca de Dios?
Oratio
Lo que le digo a Dios
Ante el dolor todos sufren,
pero no todos reaccionan del mismo modo:
lo que para unos es camino de virtud,
para otros resulta insoportable.
En un mismo fuego el oro brilla
y la paja humea.
Una misma adversidad purifica a unos
y hunde a otros.
— San Agustín (La ciudad de Dios 1, 8, 2)
Contemplatio
Haz que me acuerde de ti, Señor
En el silencio…
Escucha la petición del padre: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña».
El segundo hijo primero se niega, pero después cambia de actitud y va.
Contempla a Jesús mientras explica la parábola y deja que su mirada alcance tu primera respuesta.
Déjate mirar
«Hijo, ve hoy».
Para Jesús no está todo perdido cuando nuestra primera respuesta es equivocada. Siempre podemos volver, cambiar y comenzar de nuevo.
Permanece
Deja que Cristo ilumine aquello que hoy necesita convertirse en un sí verdadero.
Repite: «Señor, que mi sí a ti se manifieste en mi vida».
Contemplar es permitir que la Palabra transforme la intención en vida.
Communicatio
En comunidad
En él todos somos uno
Compartir
Compartimos lo que el Señor ha suscitado en el corazón.
¿Qué ha descubierto Jesús en mi manera de responderle?
¿Qué significa para mí pasar de las palabras a la vida?
Discernir
Escuchamos juntos qué puede estar diciendo el Señor a la comunidad.
¿Dónde necesitamos que nuestras palabras y nuestras acciones sean más coherentes con el Evangelio?
Caminar
Elegimos un sí concreto para esta semana.
¿Qué me está pidiendo hoy el Señor?
¿Qué acción comunitaria puede expresar nuestra respuesta?
convertidos, respondemos;
juntos, hacemos la voluntad del Padre.
Oración
Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.
Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente se encuentre contigo,
único y verdadero amor.
Que todo sea para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón dirigidos hacia ti,
Dios nuestro.
Amén.
Oración
Por las vocaciones
Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.
Que se levanten y vivan unidos en ti.
Prepara sus corazones con tu Palabra,
para que anuncien la Buena Noticia a los pobres
y cuiden de tu mies abundante.
Que todos los llamados a la vida agustino-recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.
Amén.
PredicAR · Agustinos Recoletos