Lectio divina IV Domingo de Pascua: El Buen Pastor

¿Quien iba a pensar que el niño disfrazado de pollo iba a ser Agustino Recoleto?
18 abril, 2026
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Lectio divina IV Domingo de Pascua: El Buen Pastor

4º Domingo de Pascua · Juan 10, 1-10

Yo soy la puerta

El Buen Pastor

Invocación

Ven, Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa
que cree en Cristo
para hacerse ciudadano
de la ciudad de Dios.

Ven Espíritu Santo,
haz que recibamos
las mociones de Dios,
pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.

— San Agustín (en. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)

Texto Bíblico

Juan 10, 1-10

El Buen Pastor

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

Palabra del Señor

R/ Gloria a ti, Señor Jesús

Lectio

Lo que dice el texto

San Agustín · Sermón 46, 2.14

Sobre él me he propuesto decir algo a vuestra santidad. Él me ayudará a hablar la verdad, si no digo cosas de mi propia cosecha. Pues si hablara de lo mío, sería un pastor que me apaciento a mí mismo, no a las ovejas. Si, en cambio, son de él las cosas que les diga, es él quien los alimenta, hable quien hable. Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan sólo a sí mismos! ¿Acaso los pastores no apacientan ovejas? Es decir, los pastores no se apacientan a sí mismos, sino a las ovejas. Este es el primer motivo por el que se censura a estos pastores: se apacientan a sí mismos, no a las ovejas.

Escuchad vosotros como ovejas de Dios, y considerad cómo Dios os constituyó en seguridad: sean quienes sean los que os presidan, es decir, seamos nosotros como seamos, el que apacienta a Israel os dio seguridad. Pues, Dios no abandona a sus ovejas, y los malos pastores expiarán las penas merecidas y las ovejas recibirán lo que tienen prometido.

Hay también ovejas contumaces que, cuando se las busca porque se hallan descarriadas, dicen en su error y para su perdición que nada tienen que ver con nosotros… Tú quieres errar, tú quieres perderte; yo no quiero. En última instancia, no quiere aquel que me atemoriza… Llamaré a la oveja descarriada, buscaré a la perdida; quieras o no, lo haré. Y aunque, al buscarla, me desgarren las zarzas de los bosques, me deslizaré por cualquier angostura, derribaré toda valla; en la medida en que el Señor, que me atemoriza, me dé fuerzas, recorreré todo. Llamaré a la descarriada, buscaré a la que está a punto de perecer. Si no quieres tener que soportarme, no te extravíes, no te pierdas.

San

Tomás de Villanueva

Preguntado Cristo por la finalidad de su venida a este mundo, respondió que para buscar la oveja que se había extraviado y añadió: “Yo soy la puerta”.

Era, por tanto, necesario que hubiese una puerta a fin de que la oveja descarriada entrase por ella a la zona de pastor. Así que el predicador hace de puerta.

Comentario

La puerta que nos llama por nuestro nombre

El seguimiento de Cristo no se trata de creer en ideas, sino de entrar en una estrecha y verdadera relación con Él. Para ello es necesario acceder a Jesús, y ahí donde Él nos dice “yo soy la puerta”.

Los “yo soy” de Jesús que nos presenta el evangelista Juan son muy puntuales, nada al azar. Todos conocemos y usamos puertas, porque nos dan acceso. Jesús es la clave, el acceso a la Verdad y a la Vida. Y quién no quiere verdaderamente esto.

El gran problema son nuestros apegos, “seguridades”, distracciones en las que confiamos o buscan relajarnos o “satisfacernos” momentáneamente. En otras palabras, no tomarnos en serio en nombre de Dios.

Jesús nos dice que Él nos llama por nuestro nombre, y los que son de Él le reconocen.

¿Qué voces estamos siguiendo? La voz de Jesús no ofrece una vida sin dificultades, pero sí con sentido profundo, camino, verdad y vida, donde hay esperanza, especialmente en medio de las dificultades.

Quizás ya no se trate de reconocer su voz, ya que la encontramos en su Palabra, en la Iglesia, en la comunidad, en el corazón… Se trata de estar dispuestos a dejarnos transformar.

Meditatio

Lo que me dice el texto

“Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz”.

Jesús da el primer paso confiando en que nosotros reconoceremos su voz, insiste en hablarnos. Esa voz está ahí, en nuestro interior llamándonos constantemente; la podríamos llamar buena conciencia, búsqueda de paz interior…

¿Reconozco la voz de Cristo en mi vida cotidiana?

“Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado”.

Jesús no es una opción más que ofrece el mundo, sino que Él es la puerta definitiva. Tantas opciones, o puertas, que encontramos en el mundo, que nos engañan. Esta es la oportunidad de elegir consciente y diariamente por la puerta que da plenitud.

¿Reconozco la voz de Cristo en mi vida cotidiana?

Oración

Lo que le digo a Dios

Cayó el ángel, cayó el hombre y ambos dejaron patente la diferencia abismal que hay entre la luz de tu Palabra y nuestras tinieblas.

Por otro lado, ¡cuán grande es el hombre que Tú hiciste, Señor! Tanto, que sigue siéndolo aun cuando carezca del vestido de tu Luz; aun cuando, dejándose arrastrar por sus debilidades, caiga en el abismo de las tinieblas.

Sólo Tú logras disipar nuestras tinieblas.
Sólo de Ti proceden nuestros luminosos vestidos.

Entrégate a mí, Dios mío; restitúyete a mí. Mira que yo Te amo. Y si esto fuera poco, haz que Te ame más aún.

¡Mira! Desconozco mi capacidad de amor: no sé cuánto me falta para que Te ame lo suficiente, para que corra hacia Ti, para que Te abrace y no Te abandone más.

Una cosa tengo muy clara: que me siento a disgusto conmigo mismo y con los demás, cuando estoy lejos de Ti; que toda riqueza, que no seas Tú, mi Dios, es pura basura.

Conf. 13, 8, 9

Contemplatio

Haz que me acuerde de Ti, Señor

En el silencio

permanecemos en Su presencia
… e imaginamos

Nos acercamos a un campo, un redil y una puerta.

Alguien se acerca.
No salta, no entra a escondidas…

La verdad no irrumpe, llega con claridad.

El pastor llama por nuestro nombre.
Nos conoce, no es lejano o extraño.

Es una voz que ya conoces.

Permanece ahí.

El pastor te invita, te acompaña.

Él no sólo es el guía, es el camino,

y nos trae vida en abundancia.

Contemplar es fijar la mirada en nuestro interior, ahí donde habita Dios.

Testimonio

Las vidas inquietas por Dios

Cristhian Baquero

¡Hola! Mi nombre es Cristhian Baquero, soy un joven con una trayectoria vocacional en la comunidad de los Agustinos Recoletos que me lleva a reflexionar sobre el mensaje que nos deja Dios en su Palabra por medio de san Juan 10, 1-10, centrándome en el proceso de discernimiento que llevé a cabo junto al equipo de formación y lo que venía después para mi vida.

Mientras me encontraba en el seminario, varias personas me tenían en un concepto positivo. Sin embargo, cuando tomé la decisión de desistir del proceso vocacional, fueron más las personas que llegaron a mencionar situaciones, sin ser verdaderas. Frente a esta realidad, me llegó a afectar espiritual y psicológicamente, llevándome hasta el punto de apartarme un tiempo de la parroquia donde crecí; sin embargo, seguía asistiendo a mi eucaristía dominical en las demás parroquias de la ciudad.

Han pasado 3 años de todo este suceso; considero que ha sido un tiempo de provecho para crecimiento humano, espiritual, psicológico y profesional. Actualmente soy catequista de confirmación, hago parte del grupo de la JAR y acólitos… pero esto no lo he logrado por mérito propio, lo he logrado gracias a mis padres, pero sobre todo, gracias a Dios, recordando día a día que el amor de Él basta para sostenerse uno.

Comunicatio

En comunidad

En Él todos somos uno

Quien reconoce la voz, aprende a caminar con otros.

“Reconocí su voz cuando…”

sentí paz, elegí el bien, fui invitado a confiar, me alejé de algo que no era bueno.

“Hoy quiero seguir al Señor en…”

un gesto concreto, pequeño, real.

Inquietos salimos;
en Ti caminamos;
juntos te seguimos.

Oración

Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.

Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente
se encuentre contigo,
único y verdadero amor.

Que todo sea
para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón
dirigidos hacia Ti,
Dios nuestro.

Amén.

Oración

Por las Vocaciones

Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.

Que se levanten y vivan unidos en Ti.

Prepara sus corazones con tu Palabra,
de modo que se dispongan
a evangelizar a los pobres
y a cuidar de tu mies abundante.

Señor, que todos los llamados
a la vida agustino recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.

Amén.

Y ahora…

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