ANÉCDOTA
Estando enfermo san Nicolás, tuvo un sueño donde la Virgen María le decía que pidiera a su Hijo Jesús, el Señor, la salud. San Nicolás pidió al día siguiente por su salud. “De forma imprevista” una mujer del pueblo de Tolentino fue a llevarle unos panecillos a nuestro santo. Al comer uno de ellos, se cuenta que recuperó inmediatamente la salud. Por esta razón el día de la fiesta de san Nicolás de Tolentino se bendicen los panecillos y se distribuyen, sobre todo, a los enfermos.
BIOGRAFÍA
San Nicolás de Tolentino nació en el año 1245 en Sant´Angelo in Pontano, Italia. Fue el primogénito de Compañón y Amada, se le atribuye el nacimiento de Tolentino a la intercesión de san Nicolás de Bari; de ahí el nombre de Nicolás. Se conjetura que sus padres eran ya mayores. En su anhelo de tener un hijo, hicieron una peregrinación a la tumba de san Nicolás de Bari para pedir esta gracia que, al poco tiempo se les concedió.
Como los demás niños, comenzó a ir a la escuela parroquia de su pueblo natal. Se cuenta que sus padres, muy dados a socorrer a los mendigos, le encargaban al pequeño Nicolás que distribuyera la limosna a los pobres.
En el año 1256, con doce años de edad, ingresó en el convento local de los ermitaños de Bréttino, que sería uno de los grupos que daría origen a la Orden de ermitaños de san Agustín, actual familia religiosa de la Orden de San Agustín.
Hizo la profesión religiosa en cuanto lo permitieron las normas eclesiásticas del tiempo y fue ordenado sacerdote en el año 1269, en Cingoli, Italia. Inmediatamente fue destinado al convento de Tolentino, donde pasó el resto de si vida. Nicolás armonizó en su vida la dedicación asidua a la oración y el servicio a los enfermos y necesitados que encontraba en el ejercicio del apostolado.
¿Por qué se vincula a san Nicolás como intercesor de las almas de purgatorio? Los que lo conocieron en vida cuentan que el santo tenía visiones, incluidas imágenes del purgatorio, y que él rezaba aquellas personas que aparecían en el purgatorio en sus visiones. Por esta razón san Nicolás fue proclamado patrón de las almas del purgatoria por el Papa León XIII en el año 1884.
Murió el 10 de septiembre del año 1305. Fue el primer santo de la Orden de San Agustín. En honor a este santo se deben las “misas tolentinas”, que consiste en aplicar la intención de la misa por algún difunto durante 15 días.
SAN NICOLÁS NOS ENSEÑA
Los panecillos son un signo de la Eucaristía, el Pan del Cielo, que alimenta, nutre y sana interiormente. ¡Danos, Señor, siempre de esa Pan!
La generosidad para con los pobres y necesitados es una consecuencia del saberse pobre y necesitado delante de Dios Padre, que nos lo dio todo en su Hijo Jesús.
La oración por nuestros difuntos es un acto de caridad cristiana, una obra de misericordia, que nos une como una única Iglesia, la del cielo y la de la tierra.