22º Domingo del Tiempo Ordinario · Mateo 16, 21-27
Que tome su cruz y me siga
Tomar la cruz para recibirlo todo
Te compartimos la Lectio Divina del 22º Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, sobre el evangelio de Mateo 16, 21-27: «Que tome su cruz y me siga». Una oración guiada en cinco pasos —Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio y Comunicatio— al estilo agustiniano recoleto, para rezar a solas o en comunidad.
Invocación
Ven, Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
por quien se santifica
toda alma piadosa
que cree en Cristo
para hacerse ciudadano
de la ciudad de Dios.
Ven, Espíritu Santo,
haz que recibamos
las mociones de Dios;
pon en nosotros tu fuego,
ilumínanos y elévanos hacia Dios.
— San Agustín (en. Ps. 45, 8 · Serm. 128, 4)
Texto Bíblico
Mateo 16, 21-27
22º Domingo del Tiempo Ordinario
En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: «No lo permita Dios, Señor; eso no te puede suceder a ti». Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: «¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!».
Luego Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras».
Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús
Lectio
Lo que dice el texto
San Agustín · Sermón 306 C, 1
Quien quiera salvar su alma la perderá; quien la pierda por mí la encontrará. Salvándola la pierde; perdiéndola la encontrará. ¿Qué significa esto sino que hay una salud del alma según este mundo y otra según Dios? En el momento de la tentación con que fueron probados los mártires, presentándoseles la alternativa entre la negación de Cristo y la prueba de la muerte, quienes quisieron salvar sus almas según el mundo negaron a Cristo y las perdieron; en cambio, quienes las perdieron según el mundo confesaron a Cristo y las encontraron. ¿A quién podían confiar su alma con más seguridad que a su creador? ¿Quién puede conservar lo que ya existía sino quien pudo crear lo que no existía?
Fueron seguidores suyos quienes en aquellos tiempos soportaron tribulaciones varias por el nombre de Cristo. ¡Dichosos ellos perdiendo sus almas! ¡Dichosas pérdidas! Así arrojan, así pierden quienes siembran. ¿Quién duda de que, en toda sementera, lo que se siembra es arrojado y cubierto de tierra? Pero ¡cuán grande es la esperanza de mies, esperanza que precede a la siembra! Tampoco cuando se siembra ve nadie la mies; todo se deja en mano de Dios, se le confía a la tierra. La tierra lo conserva, lo fecunda, lo multiplica; pero por obra de quien hizo el cielo y la tierra.
Santo Tomás de Villanueva
Si alguno quiere venir en pos de mí: no obligo a nadie, tampoco rechazo a nadie. Dejo a todo el mundo a su libertad y a su libre albedrío. No quiero servicios forzados. No tolero que alguien me sirva de mal grado. Quiero que se cumpla esta palabra: «Que tome su cruz y me siga».
Meditatio
Lo que me dice el texto
«¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!».
Que Jesús dijera estas palabras a Pedro debió de ser impactante y doloroso. Toda corrección suele doler, como cuando se aplica una cura sobre una herida. Pero el Señor está sanando a Pedro: tiene que aprender a pensar, mirar y vivir según Jesús, y no según los criterios humanos. Seguir a Jesús exige un cambio radical de perspectiva.
¿Qué manera de pensar necesito cambiar para aprender a mirar mi vida con los ojos de Jesús?
«¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?».
Con una pregunta tan sencilla, Jesús pone a prueba todas nuestras ambiciones. El afán por ganar el mundo puede exigir un precio muy alto: nuestra propia vida. No se trata de renunciar a nuestros proyectos, sino de no perdernos en ellos. Jesús ya nos ha dado la suya para que alcancemos la vida eterna, una vida que podemos comenzar a vivir desde ahora.
¿Qué estoy dispuesto a perder para no perder mi vida?
Oración
Lo que le digo a Dios
Algunos, para encontrar a Dios, leen libros…
Pero no caen en la cuenta de que
el gran Libro está en la belleza de la creación.
Atiende, lee,
analiza el mundo superior e inferior.
Dios no escribe con tinta
para que tú puedas entender.
Él pone delante de tus ojos todo lo creado.
¿Por qué buscas otra voz más convincente?
Escucha lo que te gritan el cielo y la tierra:
¡Dios nos hizo!
— San Agustín (Sermón 68, 6)
Contemplatio
Haz que me acuerde de Ti, Señor
En el silencio…
Contempla una escena en la que Jesús les anuncia su pasión, su muerte y su resurrección.
Pedro reacciona; Jesús responde.
Contempla también su decisión de cumplir la voluntad del Padre.
Déjate mirar
«¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?».
No intentes justificarte ni encontrar respuestas perfectas. Simplemente deja que Jesús ilumine tu corazón.
Permanece
Deja ahora las preguntas.
Mira su camino y contempla el tuyo.
Contemplar es fijar la mirada en nuestro interior, donde habita Dios.
Comunicatio
En comunidad
En Él todos somos uno
Compartir
Comparte con sencillez lo que el Evangelio ha hecho en nosotros.
¿Qué descubrí sobre mi relación con Él?
¿Qué palabra o gesto de Jesús permaneció conmigo durante la oración?
Discernir
Discierne qué puede estar diciendo el Señor a la comunidad.
¿Qué nos está diciendo hoy Jesús sobre nuestra manera de seguirlo?
¿Qué significa concretamente tomar la cruz y caminar detrás de Jesús como comunidad?
Caminar
Busca un paso posible y verdadero.
¿Qué paso concreto puedo dar esta semana para seguir más de cerca a Jesús?
Finalmente, como comunidad: ¿qué podemos hacer juntos para poner este Evangelio en práctica?
Inquietos salimos;
en Ti caminamos;
juntos te seguimos.
Oración
Gracias, Señor mío,
por todo cuanto me has concedido
e inspirado en este momento.
Deseo que mi inquieto corazón
no deje de arder
hasta que finalmente
se encuentre contigo,
único y verdadero amor.
Que todo sea
para mayor gloria de tu nombre,
siendo todos una sola alma
y un solo corazón
dirigidos hacia Ti,
Dios nuestro.
Amén.
Oración
Por las Vocaciones
Señor Dios nuestro,
haz que el clamor de tu voz llegue a muchos.
Que se levanten y vivan unidos en Ti.
Prepara sus corazones con tu Palabra,
de modo que se dispongan
a evangelizar a los pobres
y a cuidar de tu mies abundante.
Señor, que todos los llamados
a la vida agustino recoleta
escuchen tu voz
y puedan cumplir tu voluntad.
Amén.
PredicAR · Agustinos Recoletos
Comentario
Tomar la cruz para recibirlo todo
En algún momento tenemos que empatizar con Pedro y reconocer que lo que hizo era, desde su perspectiva, lo más lógico. Alguien a quien admiramos y amamos tanto nos dice que va a entregarse, ser juzgado injustamente y morir. Al parecer, Pedro tampoco entendió bien lo de resucitar; parece ignorarlo por completo, y esta es una clave fundamental.
La resurrección, obra de la fuerza del amor de Dios, vence mediante el amor aquello que el pecado quiso destruir en la cruz.
Hay que comprender que Cristo no es un maestro de moral ni un instructor de preceptos que nos ayudan a mejorar nuestra vida. Nada más lejos de la realidad. Jesús viene a darnos una vida completamente nueva, que comienza aquí y ahora. Para ello hay un camino: entregar la vida, tomar la cruz y seguirlo.
Renunciar a uno mismo es renunciar al rencor, al desorden, a la mentira y a las falsedades. No es dejar de ser uno mismo, sino dejar de ser esclavo del egoísmo y vivir desde la renovación.
Tomar la cruz es ser fiel, perseverar en las dificultades, cuidar al frágil, responder a la llamada vocacional, no devolver mal por mal y defender la verdad y la justicia en este mundo tan convulso.
Seguir a Jesús es asumir un estilo de vida a contracorriente y en constante conversión. No es ser un forofo ni un fanático.
Pedro quiso hacer lo políticamente correcto y terminó equivocándose.
Tomar la cruz no es un fracaso: es el camino de entrega que lleva a la resurrección y, así, a la verdadera vida.