Monjas

Nuestro carisma lo podemos sintetizar en una palabra: COMUNIÓN. Lo primero, el motivo fundamental por el que nos hemos reunido en comunidad es para habitar en la casa con un mismo sentir y tener un solo corazón y una sola alma en Dios. (cfr. Regla 1, 2). La Comunión de Dios, de la Trinidad, que es la fuente de dónde mana nuestra vida hacia Dios en Cristo, a imitación de aquella primitiva comunidad evangélica a través de la interioridad, la vida fraterna en comunidad, buscando y adorando a Dios, amándolo sin medida desde la contemplación, el trabajo para el sustento y la vida común en lo cotidiano de cada día, pregustando y anticipando así en la tierra la vida del cielo y con esta pureza de vida ser profecía, faros, testimonio de la supremacía de Dios para los hombres de nuestro mundo.

 

FEDERACIÓN DE ESPAÑA:

Hna. Alicia Correa Fernández:
corpus@valnet.es | fare.leon@gmail.com
+34630189041

Agustinas Recoletas

 

FEDERACIÓN DE MÉXICO:

Hna. María Goretti Sánchez Rodríguez
monjasoardemexico@gmail.com
+5535918111

Monjas Oar Mexico
Federación Monjas Agustinas Recoletas de México

Preguntas y Respuestas

¿Cómo sé si tengo vocación a la vida contemplativa?
Si sientes el deseo la inquietud en tu corazón hacia “algo más” de todo lo cotidiano que vives, y buscas algo que te llene, que te haga feliz, que te de paz, alegría, como la oración…
¿Qué significar ser agustina recoleta contemplativa?
Santificarse dentro del Claustro recoleto, asumir el espíritu de la Orden y el espíritu de nuestro fundador san Agustín y de nuestra fundadora Madre Mariana de san José. Tal como ellos nos dieron su testimonio.
Ser agustina recoleta, significa vivir desde el carisma agustiniano de fraternidad, la vida puramente contemplativa que es la continua búsqueda del rostro de Dios, andando en su presencia y compañía, deseando estar con él y hacer de todo nuestro ser y quehacer, una oración continua. Ser agustina recoleta significa también ser misionera desde el claustro del monasterio que vive libre y alegremente su entrega a Dios en oración, por la Iglesia y la humanidad, no somos ajenas a las necesidades de la Iglesia, sino que como ofrenda diaria elevamos nuestro clamor desde el corazón a Dios, implorando misericordia y amor por toda la humanidad.
Amor a Dios y difundirlo en las hermanas. Caridad inagotable, primero a Dios y proyectarlo hacia las hermanas. Vida de fraternidad y de unidad, no como una convivencia útil, sino unidos en Dios nos santificamos en la comunidad. En clima de oración y sacrificio.
¿Cuál es el proceso de discernimiento?
Después de sentir una llamada personal o inclinación por la vida de oración, o un vacío que te invita a buscar algo que quizá no sepas qué encuentras, ponte en contacto con alguna hermana o comunidad con la que puedas experimentar un estilo de vida para desde un silencio, reflexión y oración, escuchar la voz del Señor que te interpela por dentro.
¿Qué pasos debo seguir para ingresar a la Orden?
1. Antes que nada, realizar un discernimiento serio y maduro sobre la vocación religiosa contemplativa.
2. Tener la edad de 16 años.
3. Contar con los Sacramentos de Bautismo y Confirmación.
4. Contactar con la promotora vocacional para que te acompañe en mi discernimiento vocacional y participar en todas las actividades programadas y responder a las fichas de acompañamiento.
5. Valorar la salud física y psíquica.
¿Cuánto dura el itinerario de formación?
El itinerario formativo tiene una duración de no inferior a nueve años y no superior a los doce.
La formación inicial es el tiempo privilegiado en el cual las hermanas candidatas a la vida monástica contemplativa, tienen un acompañamiento especial de la formadora y de la comunidad y son introducidas al seguimiento de Cristo a través de nuestro carisma agustino-recoleto, asumiendo e integrando progresivamente sus dones personales con los valores auténticos y característicos de la propia vocación.
La formación inicial está estructurada en tres etapas consecutivas: el postulantado, el noviciado y el tiempo de la profesión temporal o juniorado, precedidas por el aspirantado, donde las candidatas crecen y maduran hasta llegar a asumir definitivamente la vida monástica.
Agustinos Recoletos